¿Cómo se diagnóstica la artrosis?

Las principales características de la artrosis son el dolor, la inflamación y la rigidez de la articulación. Es ante estos síntomas que el paciente acude al médico.

Una vez en la consulta médica, se procederá a un primer reconocimiento en el que el médico escucha al paciente para obtener la información relevante para el diagnóstico y la incorporará en su historia clínica. Posteriormente, el médico hará la exploración médica al paciente, para buscar diferentes síntomas físicos de la artrosis, que pueden haber pasado desapercibidos al paciente y que refuercen la tesis de que puede sufrir artrosis. El médico observará la reacción del paciente ante movimientos de la articulación afectada. Gracias a la exploración, el médico puede notar si al paciente le crujen los huesos al hacer un movimiento concreto, si le duele, si sufre alguna deformidad, si el movimiento está limitado o si la articulación está visiblemente inflamada.

La artrosis presenta unas características específicas dependiendo de la zona afectada. Así pues, después de la exploración más general, el médico buscará en el paciente otras características para afinar el diagnóstico (si hay deformación a la altura de la articulación o si cruje ante el movimiento, por ejemplo), que podrá reforzar con pruebas complementarias como la radiografía, la ecografía o la resonancia magnética.

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