La artrosis al volante

El dolor y la inflamación debidos a la artrosis pueden impedir a menudo a quien la padece realizar movimientos en apariencia sencillos, como sujetar objetos o girar la cabeza. Por ejemplo la artrosis en las cervicales puede limitar la conducción, ya que la dificultad para mover el cuello para mirar hacia los lados puede afectar al campo visual, indispensable a la hora de realizar maniobras como adelantar, aparcar o ir macha atrás.

La falta de movilidad puede ser puntual, debida a episodios de dolor agudo, o puede ser duradera dependiendo de la gravedad de la artrosis. En todo caso, si se detecta que las limitaciones de movimiento pueden dificultar la conducción, conviene consultarlo con el médico, que será quien podrá valorar si se está capacitado o no para la conducción.

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La Dirección General de Tráfico ofrece estos consejos como medida de precaución para los pacientes con artrosis:

  • Planificar los viajes sobre todo en los trayectos largos
  • Evitar las horas punta o días con mucho tráfico
  • Evitar conducir de noche o con condiciones climatológicas adversas
  • Descansar frecuentemente, a cada hora
  • Aumentar la distancia de seguridad respetando siempre los límites de velocidad, para asegurar las maniobras

En el caso de que la artrosis te impida la movilidad necesaria para conducir, en un Centro de Reconocimiento de Conductores podrán valorar tu aptitud para conducir y si necesitas colocar algún mecanismo de ayuda para la conducción en tu vehículo.

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  • 1 comentario en "La artrosis al volante"

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