Aliviar el dolor paso a paso

Autor: Josep Corbella (Periodista científico de La Vanguardia)

Algo tan sencillo como elegir el calzado adecuado puede contribuir a aliviar la artrosis de rodilla, según ha demostrado un estudio de la Universidad Rush de Chicago (EE.UU.). Pero, dado que cada persona tiene su propia manera de caminar, que es tan característica como la caligrafía al escribir o el tono de voz al hablar, no hay un único calzado ideal para todas las personas con artrosis, sino que cada una debe encontrar la que le va mejor.

Objetivo: aliviar la rodilla

legs-434918_640La artrosis de rodilla, como es sabido, puede verse agravada por la carga que debe soportar la articulación a cada paso. Por esta razón la progresión de la artrosis suele ser más rápida en personas obesas. También por esta razón la práctica de deportes como el fútbol y el atletismo, que someten la rodilla a impactos repetidos, son perjudiciales para personas con artrosis.

Los investigadores de la Universidad Rush razonaron que, si sobrecargar la rodilla tiene un efecto negativo, descargarla podía tener un efecto positivo. Para ello, debían conseguir que las fuerzas que inciden sobre la articulación a cada paso se repartan de modo que no castiguen el tejido dañado. En un primer estudio presentado en el 2010 en la revista Arthritis Care & Research, ya demostraron que el calzado influye en los síntomas de la artrosis, ya que el reparto de fuerzas en cada paso depende de cómo camina cada una y del calzado que lleva.

Estudio de un nuevo calzado

A partir de ahí, diseñaron un calzado plano y ligero de suela flexible que permite que el pie tenga una movilidad natural, similar a la que se tiene cuando se camina descalzo. Para comprobar si este calzado podía ser útil, analizaron su eficacia en un ensayo clínico, igual que si analizaran la eficacia de un fármaco –aunque con un número más reducido de voluntarios-.

En el ensayo clínico participaron 22 personas aquejadas de artrosis de rodilla. A la mitad se les dio el calzado plano, ligero y flexible que los investigadores habían creado. A la otra mitad se les dio un calzado con el mismo aspecto pero con la suela rígida, de modo que limitaba la movilidad natural del pie. Para evitar un efecto placebo, a los participantes en el estudio no se les dijo qué tipo de calzado se les daba.

Según los resultados presentados en el último congreso anual del Colegio Americano de Reumatología, al cabo de un año se registró una reducción del dolor del 73% en quienes llevaron el calzado flexible, frente a un 37% en quienes llevaron el calzado rígido. También se registró una mejora significativa en la movilidad de la articulación: un 70% frente a un 40%. Y, la más importante, en la calidad de vida: un 42% frente a un 11%.

¿Con plantillas o sin?

Una segunda investigación presentada en la revista JAMA ha analizado si las plantillas de cuña lateral, aconsejadas a menudo a personas con artrosis, son realmente eficaces. Este tipo de plantillas elevan ligeramente la parte exterior del pie, de modo que redistribuyen las fuerzas que inciden en la articulación de la rodilla. Los resultados, basados en datos de 885 pacientes, muestran que las plantillas de cuña lateral no son mejores para aliviar el dolor que las plantillas neutrales. Pero, cuando se agregan datos de un gran número de personas, los resultados de ir con plantillas son algo mejores que los de ir sin plantillas.

Estos datos sugieren que para algunas personas probablemente son mejores las plantillas de cuña lateral. Para otras, probablemente sean mejores las neutras. Y para una minoría puede que sea mejor ir sin plantillas. Lo cual impide hacer recomendaciones universales para todos los afectados, pero invita a buscar la mejor solución para cada uno de manera individualizada.

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Encontrar el calzado ideal

La misma lección se  desprende del estudio de la Universidad Rush. Sus autores han patentado el zapato plano, ligero y flexible, que han llamado Mobility Shoe, y han cedido los derechos de comercialización a la empresa Dr. Comfort. Pero “los estudios no significan que las personas con artrosis necesiten este tipo concreto de zapato”, ha advertido la reumatóloga Najia Shakoor, líder de la investigación, en un comunicado difundido por la Arthritis Foundation de EE.UU. Lo que indican los estudios, añade Shakoor, es que “conviene evaluar los efectos biomecánicos y clínicos” del calzado en personas con artrosis de rodilla. Como norma general, la reumatóloga de la Universidad Rush aconseja probar de entrada un calzado que sea plano, ligero y flexible.

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