Biomarcadores: hacia un diagnóstico precoz de la artrosis

Autor: Josep Corbella (Periodista científico de La Vanguardia)

lab-316553_640Cuanto antes se detecta un problema de salud, más fácil es curarlo o por lo menos evitar que se agrave. Es una regla válida para todo tipo de trastornos, desde problemas menores como una caries (mejor repararla cuando es pequeña que tener que arriesgarse a perder un diente) hasta problemas graves como un cáncer (de ahí la importancia de las mamografías). Lo es también para la artrosis: si se detecta precozmente, se podrá evitar que la articulación vaya a peor; si se detecta tarde, parte de los daños serán irreversibles.

Con la artrosis, a diferencia de lo que ocurre con las caries o con el cáncer de mama, aún no existen técnicas fiables de diagnóstico precoz y la mayoría de los casos se diagnostica tarde, cuando las articulaciones ya están muy dañadas. Sin embargo, distintos grupos de investigación están trabajando para cambiar esta situación y mejorar el tratamiento de la artrosis. Su estrategia se basa en los llamados biomarcadores.

¿Qué es un biomarcador?

Un biomarcador, o marcador biológico, es un indicador para medir de manera indirecta cómo funciona un tejido, un órgano o cualquier otro sistema biológico. Con un ejemplo se entenderá: en los hombres, la próstata segrega una proteína llamada PSA (iniciales en inglés de antígeno prostático específico). Cuando la próstata enferma -por ejemplo, por cáncer o por hiperplasia benigna-, suele producir más PSA. Examinar directamente la próstata es incómodo y costoso. Analizar el PSA en la sangre, por el contrario, es fácil y asequible. Por lo tanto, el PSA se utiliza como biomarcador de la salud de la próstata.

La investigación sobre biomarcadores ha eclosionado en los últimos años gracias a los avances de la biología molecular y a la necesidad de mejorar el diagnóstico y el tratamiento de distintas enfermedades. Un caso ejemplar, que será útil para comprender los últimos avances en artrosis, es el del cáncer. Hoy día, la mayoría de los cánceres se detectan a partir del momento en que producen síntomas, cuando ya están avanzados y en algunos casos ya han causado metástasis. Para comprobar si un tratamiento está funcionando en un paciente, además, hay que esperar varias semanas para ver si un tumor está creciendo o encogiéndose. Pero con biomarcadores que detecten directamente en la sangre moléculas procedentes de los tumores, todas estas esperas pueden acortarse: diagnosticar un cáncer incipiente que aún no causa síntomas podrá conseguirse con un análisis sanguíneo anual como el que muchas personas se hacen actualmente para controlar sus niveles de colesterol; y comprobar si un tratamiento es eficaz podrá conseguirse en pocos días -de hecho, ya se está consiguiendo para algunos tumores- analizando si los biomarcadores en la sangre aumentan o se reducen.

Biomarcadores para la artrosis

La artrosis se está beneficiando también de los avances en investigación sobre biomarcadores. En el último congreso de la Sociedad Internacional de Investigación de la Artrosis (OARSI, por sus iniciales en inglés), se han presentado datos de doce posibles biomarcadores para la artrosis y se ha concluido que cinco de ellos son lo bastante prometedores para investigarlos más a fondo.

El más avanzado detecta el nivel de colágeno tipo 2 (o CTX-II) en la sangre. Dado que este tipo de colágeno es específico del cartílago, un aumento de su nivel en la sangre indica que la destrucción del cartílago se acelera (y por lo tanto que la enfermedad empeora), mientras que una reducción significa que su destrucción se frena (y que la terapia es eficaz). El biomarcador ha sido desarrollado por la compañía belga Artialis, creada por un equipo de investigación de la Universidad de Lieja. Pregunté a Yves Henrotin, director de la Unidad de Hueso y Cartílago de dicha universidad y fundador de Artialis, cuando tenía previsto poner el biomarcador al alcance de médicos y pacientes. Contestó que se comercializará en Bélgica este próximo otoño y que tendrá un coste de 45 euros por test.

Los otros cuatro biomarcadores prometedores para la artrosis analizan otros parámetros de la salud de las articulaciones como el colágeno tipo 1, el estado del hueso que hay bajo el cartílago (o hueso subcondral), la inflamación y la reparación del tejido. Es demasiado pronto para saber cuáles de estos biomarcadores se acabarán utilizando realmente y cómo se combinarán entre ellos.

“Es posible que, a medida que avanzan las investigaciones, alguno quede descartado y que desarrollemos un test que incluya varios biomarcadores en un mismo análisis de sangre”, me explicó Virginia Krauss presidenta de la OARSI. “Lo que es seguro es que desarrollar este test supondrá un avance enorme para mejorar el tratamiento de la artrosis”.

¿Qué utilidad tendrán?

Al igual que ocurre con los biomarcadores del cáncer, los biomarcadores de la artrosis aportarán dos grandes mejoras para los pacientes. Por un lado, permitirán detectar la enfermedad de manera precoz, antes de que cause síntomas importantes, y por lo tanto en un momento en que los daños aún pueden ser reversibles.

La segunda gran mejora, para casos en que la enfermedad ya está avanzada, es que permitirán evaluar mejor la eficacia de los tratamientos. En lugar de tener que esperar meses para ver si los síntomas remiten como hasta ahora, un biomarcador podrá indicar en cuestión de semanas si una articulación está respondiendo a un tratamiento.

Esto, a su vez, permitirá acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos, ya que se podrá ver de manera rápida si un fármaco experimental es efectivo o no. Con los biomarcadores, concluye Virginia Krauss, “por primera vez tenemos esperanzas de llegar a curar la artrosis”.

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