Cómo mantener en forma nuestras articulaciones

El dolor de las articulaciones, uno de los males más extendidos del siglo XXI, a menudo se puede evitar tomando una serie de medidas preventivas que se basan en el ejercicio moderado practicado con frecuencia, evitar el sobrepeso para no sobrecargar y aumentar el desgaste, y una buena alimentación.

Una dieta saludable es la que nos aporta todos los nutrientes necesarios, procurando evitar los alimentos con alto contenido graso u azúcares.

Nutrición para las articulaciones

Existen una serie de nutrientes que además nos aportarán beneficios adicionales para la salud de nuestras articulaciones. Estamos hablando de las vitaminas, minerales y proteínas que se encuentran en muchos los alimentos de consumo habitual.

citricosVitaminas: las que forman una parte más activa en nuestra salud articular son las vitaminas C y D. La primera tiene un papel fundamental en la formación de colágeno, uno de los principales componentes de nuestros cartílagos, huesos y articulaciones en general. Los alimentos más ricos en vitamina C son los cítricos y los pimientos entre otros. La vitamina D regula el paso del calcio a nuestro cuerpo, que es tan importante para nuestros huesos. La pérdida de densidad ósea es un problema común especialmente entre las mujeres que superan la edad menopáusica. A estas mujeres, en ocasiones no les bastará con el aporte de vitamina D que se encuentra en alimentos como el salmón, la leche o los cereales, y se les prescriben suplementos de esta vitamina junto con el calcio.

cerealesMinerales: como mencionábamos antes, el calcio es un elemento clave en la salud de nuestros huesos. Otro de los minerales de especial importancia para nuestras articulaciones es el selenio, que tiene un efecto antioxidante, o que ayuda a limpiar los radicales libres que dañan las células. El selenio se encuentra en los cereales integrales, los lácteos y el huevo por ejemplo.

salmonProteínas: para cuidar de nuestras articulaciones, además de fortalecer los huesos, también tendremos que ocuparnos de nuestros músculos, ya que forman parte de la estructura que las “sujeta”. Con el envejecimiento la masa muscular disminuye, en un proceso que se conoce como sarcopenia. Para prevenirla deberemos ejercitar nuestros músculos y nutrirlos aumentando nuestro consumo de proteína. Para ello elegiremos las carnes menos grasas como las de ave, los frutos secos y los pescados, que además nos aportarán omega-3.

Para seguir una dieta específica deberemos ponernos en manos de un profesional, que mediante un análisis pueda ver cuáles son nuestras necesidades.

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