Presentan nuevas evidencias científicas de la eficacia del condroitín sulfato contra la artrosis

El condrotín sulfato es más eficaz que los antiinflamatorios para frenar el avance de la artrosis de rodilla: esta sería la principal conclusión de un estudio presentado en el Congreso anual del Colegio Americano de Reumatología 2015, celebrado en San Francisco, California. El estudio, denominado MOSAIC, ha sido seleccionado por la Academia Americana de Reumatología como una de las comunicaciones destacadas del congreso.

Comparar el condroitín sulfato con los antiinflamatorios

El estudio MOSAIC, siglas en inglés de Estudio de 24 meses sobre cambios estructurales en artrosis de rodilla evaluada por mrl con condroitín sulfato (24 MOnth study on Structural changes in knee osteoarthritis Assessed by mrl with Chondroitin sulphate) es un ensayo llevado a cabo en cinco centros de Québec (Canadá) en el que han participado 194 pacientes con artrosis de rodilla, con inflamación (sinovitis) y dolor moderado. El objetivo del estudio era comparar los efectos del condroitín sulfato con los de un antiinflamatorio de uso estándar (celecoxib) durante un período de dos años, y comprobar sus posibles efectos modificadores de la enfermedad. Una de las novedades del estudio era que emplea las últimas técnicas de imagen disponibles: la resonancia magnética cuantitativa. “Dado que la artrosis se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago”, comenta el profesor Jean Pierre Pelletier, autor principal del estudio, “… la resonancia magnética permite medir con exactitud esta pérdida, y por lo tanto, el avance de la enfermedad”. Esta es la principal novedad de este estudio, dado que hasta ahora para estudios tan a largo plazo (24 meses) tan sólo se habían utilizado radiografías.

Ralentizar la artrosis

Los participantes en el estudio fueron divididos en dos grupos: el primero recibió condroitín sulfato y el segundo recibió celecoxib. A cada participante se le realizó tres resonancias magnéticas cuantitativas: una al comienzo del estudio, otra al cabo de un año y una tercera al finalizar. Los resultados revelaron que la evolución de la enfermedad era más lenta en los pacientes tratados con condroitín sulfato, siendo la pérdida de volumen de cartílago menor a partir del primer año de tratamiento. Estos datos, subraya el profesor Pelletier, “prueban que el condroitín sulfato puede frenar el avance de la artrosis a largo plazo, que tiene un efecto modificador de la enfermedad”.

Otros parámetros evaluados por el estudio fueron los efectos de ambos compuestos sobre los síntomas de la artrosis: dolor, función articular, rigidez, hinchazón y derrame, viéndose que ambos tratamientos eran igualmente eficaces a lo largo de todo el estudio, con una reducción de los síntomas de alrededor de un 50%. No obstante, el condroitín presenta dos ventajas adicionales con respecto al antiinflamatorio: ejerce un efecto protector sobre la articulación, y  tiene un mejor perfil de seguridad, algo imprescindible para enfermedades crónicas como la artrosis, que requieren tomar medicación durante largos períodos de tiempo. De hecho, no es inhabitual que las personas con artrosis también padezcan enfermedades del corazón, entre otras comorbilidades, y es un hecho comprobado que el consumo regular de antiinflamatorios supone un factor de riesgo para las personas con afecciones cardiovasculares.

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