El cartílago sabe qué hora es

Autor: Josep Corbella (Periodista científico de La Vanguardia)

Las células del cartílago tienen un reloj biológico interno que les indica qué hora del día es y cómo deben comportarse en cada momento. Investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido) han identificado ahora que este reloj está controlado por un gen llamado BMAL1 y que, cuando el reloj se estropea, el cartílago es más propenso a sufrir artrosis.

Los resultados de la investigación aclaran por qué las personas mayores son más vulnerables a la artrosis y sugieren que cuidar nuestro reloj biológico, con una buena higiene del sueño, tal vez pueda ayudar a proteger las articulaciones.

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL RELOJ DEL CARTÍLAGO?

Muchas personas con artrosis habrán observado que las molestias suelen seguir un ciclo diario. Hay momentos del día en que las articulaciones les duelen más y otros momentos en que los síntomas son más soportables.

Por otro lado, el trabajo que deben realizar las articulaciones también varía a lo largo del día, ya que deben soportar más cargas durante las horas de actividad que durante las horas de descanso. A lo largo de la evolución humana, la actividad se ha concentrado durante el día y el descanso durante la noche, lo que ha sugerido la hipótesis de que las células del cartílago -o condrocitos- tal vez estén adaptadas a un ciclo de actividad diurna y descanso nocturno.

Los investigadores de la Universidad de Manchester, liderados por Qing-Jun Meng, habían demostrado en un estudio anterior que los condrocitos humanos -y también los de ratones- siguen un ciclo de 24 horas. Ahora han ido un paso más allá y han analizado cómo funciona la maquinaria genética del reloj.

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DESCUBIERTO EL GEN CULPABLE

En la nueva investigación, han trabajado de nuevo con células de cartílago humanas y de ratones. Según los resultados presentados en la revista médica The Journal of Clinical Investigation, en células de cartílagos dañados, el gen BMAL1 funciona de manera anómala. Es más, cuanto más dañado está el cartílago, peor es el funcionamiento de BMAL1. Lo cual es interesante, porque este gen suele activarse por las mañanas y apagarse al atardecer. Y es uno de los dos genes principales que marcan la hora en la mayoría de tejidos del cuerpo humano (el otro es un gen llamado CLOCK).

Los resultados del equipo de Manchester indican, por lo tanto, que en cartílagos dañados las células pierden la noción del tiempo, de modo que ya no saben cuándo es de día y cuándo es de noche. Sin embargo, esto no aclara si la avería del reloj es una causa de artrosis o únicamente una consecuencia.

Para aclararlo, los investigadores han criado una estirpe de ratones en los que habían eliminado el gen BMAL1. Este tipo de experimentos es habitual en biomedicina para aclarar qué función tiene un gen concreto. Los resultados muestran que, en animales en que el gen BMAL1 no funciona, el cartílago sufre el deterioro progresivo característico de la artrosis. Por lo tanto, la avería del reloj es una causa de artrosis.

No es la única, por supuesto. Está comprobado que una lesión grave en una articulación, o bien lesiones menores recurrentes como las que afectan a algunos atletas, multiplican el riesgo de artrosis, incluso aunque el reloj biológico funcionara bien antes.

También la edad es un factor de riesgo de artrosis, aunque en este caso no está tan claro que BMAL1 sea totalmente inocente. De hecho, los relojes biológicos de los distintos tejidos pierden fiabilidad con el paso de los años y no es infrecuente que personas mayores se despierten de noche y se queden dormidas de día. Próximas investigaciones posiblemente aclararán hasta qué punto el efecto de la edad sobre las articulaciones está relacionado con BMAL1.

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TENER EL RELOJ EN HORA

A la espera de que lleguen estas próximas investigaciones, ¿qué lección puede extraerse de estos resultados para las personas que tienen artrosis en la actualidad? Simplemente que tener un estilo de vida sincronizado con el ciclo de natural de día y de noche en el que evolucionó el cuerpo humano ayuda a proteger las articulaciones. Y que, por el contario, violentar este ciclo natural puede tener efectos perjudiciales. Un estudio anterior del equipo de Manchester detectó que, en ratones, un jet lag crónico predispone a sufrir artrosis de rodilla.

Este jet lag crónico del experimento no es equivalente al de un vuelo transoceánico. Es una interferencia mucho más persistente, repetida un día tras otro, equivalente a la que podrían sufrir algunas personas que alternan turnos de trabajo de día y de noche.

Pero en conjunto, concluyen los investigadores en The Journal of Clinical Investigation, “nuestros resultados sugieren que trastocar los ritmos circadianos es un factor de riesgo para enfermedades de las articulaciones como la artrosis”.

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