La obesidad no sólo se asocia a la artrosis de rodilla o cadera

La obesidad se asocia a una mayor incidencia de artrosis y no únicamente en las denominadas articulaciones “de carga” (cadera o rodillas). En las personas obesas o con sobrepeso también se aprecia mayor número de casos de artrosis en otras articulaciones que no son de carga, como por ejemplo en las manos. Esto podría deberse, según los especialistas, a que la alteración del metabolismo asociada a la obesidad produciría sustancias con capacidad inflamatoria que causan daños al cartílago articular, independientemente del “efecto carga” al que sometemos nuestras articulaciones cuando tenemos un peso por encima del normal. De hecho, la obesidad tiene impacto en otras enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante o la artropatía psoriásica.

obesidadEste dato viene a confirmar lo que llevamos mucho tiempo comentando: la importancia de controlar el sobrepeso a la hora de prevenir o controlar la artrosis. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología (SER), las medidas destinadas a reducir peso podrían llegar a reducir la necesidad de cirugía de reemplazo en hasta un 31% de los casos. Una reducción del índice de masa corporal de sólo dos puntos se asocia a una disminución del riesgo de artrosis de un 50%: una pérdida de peso, aunque sea moderada, supone un beneficio inmediato para nuestras articulaciones.

Algunos consejos básicos para mantener un peso saludable:

  • Controlar las raciones que ingerimos en cada comida
  • Comer una dieta variada que incluya un poco de todo: hidratos, proteínas, frutas y verduras
  • Realizar ejercicio físico moderado
  • Limitar las comidas grasientas y/o poco saludables: fritos, rebozados, alimentos precocinados
  • Comer despacio
  • Evitar el consumo de alcohol o bebidas azucaradas
  • Moderar el consumo de azúcar refinado y dulces

No obstante, antes de lanzarnos a perder peso, es muy importante hablar con un especialista en nutrición que nos recomendará una pauta alimentaria adecuada a nuestra edad, complexión física y estado de salud general. Lo mismo puede decirse de hacer ejercicio: debemos hacer ejercicio adecuado a nuestro caso particular, y siempre bajo la supervisión de especialistas.

 

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