Mindfulness para la artrosis

El “mindfulness” (palabra inglesa que podría traducirse como “conciencia plena”) es una práctica de meditación que está siendo empleada para aliviar los síntomas de un creciente número de trastornos, entre los que se incluirían el dolor crónico, trastorno obsesivo-compulsivo, la ansiedad, depresión, estrés, o adicciones. La técnica, que toma algunos conceptos de la tradición budista, consiste en centrarse en la experiencia del momento presente sin dejarnos distraer por las mil cosas en las que pensamos constantemente; al centrarnos en el momento presente y en las sensaciones que experimentamos, podemos controlar mejor el dolor.

mindfulnessDiversos estudios han demostrado que la práctica del mindfulness alivia los síntomas de la depresión y el estrés, y la sanidad pública británica recomienda su uso como parte del tratamiento de enfermedades crónicas dolorosas. Entre las enfermedades crónicas que han mostrado mejores resultados a la práctica del mindfulness se incluyen enfermedades reumáticas como la artritis o la artrosis.

Mindfulness para la artrosis

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido) ha analizado la respuesta del cerebro al dolor causado por trastornos como la artrosis o la fibromialgia, llegando a la conclusión de que esta respuesta puede ser modificada por medio de técnicas de meditación mindfulness. Los investigadores analizaron las ondas cerebrales en respuesta a estímulos dolorosos, comparando las de personas con dolor artrósico o por fibromialgia con personas que no padecían estos dolores.

En el caso de la artrosis, el dolor crónico no está relacionado proporcionalmente con el daño real sufrido con la articulación, y puede extenderse a regiones del organismo en las que no hay evidencia de enfermedad artrósica. En la actualidad, todavía no comprendemos porqué los pacientes con artrosis experimentan tantas variaciones en la cantidad de dolor. Por ejemplo, se dan casos de personas con artrosis leve que padecen mucho más dolor que personas con artrosis mucho más avanzada.

Los resultados del estudio de las ondas cerebrales sugerían que existen anomalías comunes en la forma en que el cerebro de pacientes de artrosis y fibromialgia procesa el dolor. Un aumento de actividad en la parte del cerebro que procesa el dolor se ha asociado con diversos fenómenos, entre los que se incluirían percepción corporal y proceso de emociones, lo cual explicaría la mayor percepción del dolor por parte de algunos pacientes. Al mismo tiempo, las respuestas del cerebro a las expectativas de experimentar dolor se reducían en un área del cerebro denominada corteza dorsolateral prefrontal. Estas respuestas reducidas se asociaban a una mejor capacidad de desarrollar formas positivas de hacer frente al dolor. Los científicos creen que estimular la actividad de esta parte del cerebro mediante terapias basadas en técnicas de mindfulness mejoraría la respuesta al dolor de los pacientes.

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