Protege tus articulaciones

Correr es un deporte muy saludable con múltiples beneficios para nuestra salud, pero debemos hacerlo correctamente para proteger nuestras rodillas, pues son las articulaciones más propensas a sufrir lesiones. Una práctica incorrecta del running somete a nuestras rodillas a un desgaste innecesario que podría derivar a largo plazo en lesiones y/o en artrosis. Pero, por otra parte, una práctica correcta no sólo no desgastará nuestras articulaciones, sino que las protegerá de la artrosis. Aunque algunos traumatólogos desaconsejan correr en exceso, los estudios científicos no han detectado una mayor incidencia de casos de artrosis en corredores de fondo que entre la población en general. Esto indicaría la presencia de otros factores que debilitan nuestras rodillas: factores genéticos, sobrepeso, escaso tono muscular, secuelas de fracturas y/o intervenciones quirúrgicas. Todos estos aspectos deben ser tenidos en cuenta a la hora de proteger nuestras articulaciones.

Cómo proteger nuestras articulaciones

A continuación veremos algunos consejos muy simples que debemos tener en cuenta para proteger nuestras articulaciones:

  • La técnica de carrera. Una técnica inadecuada aumenta el riesgo de lesiones. Al correr debemos evitar inclinar el cuerpo hacia adelante o hacia atrás. Es aconsejable mantener los brazos separados del cuerpo, para así ganar impulso y estabilidad. Pero tampoco se debe separar mucho los codos del cuerpo ni mantenerlos rígidos, pues esto podría tensionar demasiado el antebrazo. Las manos deben estar sueltas y relajadas. Por último, lo más importante: no se deben levantar en exceso las rodillas. Por descontado, debemos flexionar y calentar bien antes y después de la carrera.
  • Calzado adecuado. Un calzado incorrecto puede causarnos numerosos problemas, incluyendo lesiones crónicas. El calzado debe proteger el pie de roces, y tener una suela elástica y gruesa que ejerza un efecto amortiguador que proteja nuestras articulaciones, nuestros tendones y músculos.
  • Dieta equilibrada y variada. Mantén una dieta equilibrada con alimentos que aseguren un aporte de vitaminas necesarias para proteger el cartílago como las vitaminas C, A y K. Un aporte correcto de calcio, zinc, colágeno y magnesio también preserva la salud de las rodillas y del sistema óseo en general. Una hidratación correcta también es importante, para la salud articular y por descontado para la salud general. Una dieta incorrecta, combinada con obesidad o sobrepeso supone un factor de riesgo muy importante para padecer artrosis.
  • Sentido común. Nadie conoce mejor tus articulaciones mejor que tú. El sentido común es el mejor protector de las rodillas, tanto o más que dieta, ejercicio o técnicas de entrenamiento. Muchos deportistas sufren una lesión, o peor aún, permiten que esta se haga crónica debido a que no quieren dejar la práctica deportiva para no perder forma física. No parar a tiempo puede suponer tener que perder semanas o meses de entrenamientos debido a una lesión grave que incluso requiera de cirugía. Si sufres dolor o molestias, si notas síntomas extraños o crujidos, debes parar la actividad, pues estos síntomas indican que estás forzando la articulación. Una rodilla hinchada o un chasquido fuerte seguido de dolor, una rodilla que se dobla o se bloquea pueden estar indicando una lesión. Cuanto antes se trate más posibilidades de que no queden secuelas que en un futuro podrían causar una artrosis.

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