¿Existe la artrosis infantil?

La artrosis en niños es excepcional. Se podría decir que, como tal, no existe. Lo que sí pueden padecer los niños son factores que en un futuro condicionaran el desarrollo de la artrosis“, explica a Europa Press el doctor Jordi Ardèvol, traumatólogo y exjefe de los servicios médicos del Barça.

¿Qué puede provocar que el niño tenga artrosis de adulto?

artrosis infantil

“Los niños que practican fútbol tienen mayor riesgo de desarrollar una artrosis en miembros inferiores, mientras otros deportes como el balonmano y el baloncesto pueden afectar los miembros superiores”, explica el presidente de la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica, el doctor Rosend Ullot. Pero, ¿por qué?

–          Por micro traumatismos, es decir traumatismos pequeños pero continuos, que favorecen la aparición de lesiones en el cartílago articular, y que si no se evitan o amortiguan pueden desencadenar una artrosis.

–          Por lesiones en los ligamentos, en los meniscos y sobrecargas crónicas.

–          Por displasia del desarrollo de cadera no solucionada con el tratamiento adecuado.

–          Por otras enfermedades de las articulaciones.

¿Cómo prevenirlo?

–          Evitar en los niños los factores de riesgo que desarrollarían una artrosis de adulto: obesidad, sedentarismo, malformaciones de los ejes de las extremidades, etc.

–          Teniendo en cuenta que la práctica deportiva puede provocar su desarrollo, se recomienda: evitar su práctica sin control, practicar deporte con el material adecuado a cada niño y deporte, incrementar la actividad poco a poco y en forma segura, no jugar cuando se esté muy cansado, aparezca dolor o esté lesionado, comunicarle al niño mensajes positivos sobre la seguridad, y cuando se produce una lesión es muy importante que el niño se recupere plenamente antes de reanudar la actividad deportiva.

–          También se deben corregir las deformidades del esqueleto que en un futuro puedan provocar sobrecarga sobre zonas de cartílago articular y se deben tratar los traumatismos, como fracturas articulares o lesiones ligamentosas, que con el paso del tiempo faciliten el desgaste del cartílago articular.

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