¿Cómo saber si tenemos artrosis o artritis?

Semejanzas y diferencias

Tanto la artrosis como la artritis tienen en común que afectan a las articulaciones. El cuerpo humano tiene más de 300 articulaciones que pueden verse potencialmente afectadas por estas enfermedades, que causan dolor, pérdida de movilidad y por tanto reducen la calidad de vida. Aunque las causas son diferentes, tienen en común que el exceso de peso y el sedentarismo aumenta el riesgo de padecer estas enfermedades y empeoran los síntomas y la progresión.

La artritis es una inflamación de las articulaciones, en este caso de la membrana sinovial, que puede ser provocada por una infección, traumatismo o enfermedad autoinmune, mientras que la artrosis es una enfermedad degenerativa provocada por el envejecimiento articular o por un traumatismo. Además de una exploración física, los reumatólogos emplean diversos métodos para diagnosticar estas enfermedades: radiografías y escáner o TAC para tejidos duros (huesos) y Resonancia Magnética para tejidos blandos (tendones, músculos, nervios). En el caso del reuma, una analítica puede detectar la presencia de biomarcadores que indiquen la presencia de una enfermedad autoinmune.

Sabremos si tenemos artrosis porque ésta afecta principalmente las articulaciones distales (las más lejanas del organismo). Por el contrario, la artritis afecta más a las articulaciones proximales o metacarpofalángicas, causando engrosamiento, hinchazón y abotargamiento, cosa que no ocurre con la artrosis. La artrosis ataca al cartílago articular, mientras que la artritis reumatoide ataca la membrana sinovial. La artrosis provoca dolor y rigidez y empeora con el movimiento, mientras que la artritis causa inflamación y rigidez y empeora con el reposo. En artritis, la articulación tiene una inflamación más aparatosa y el desgaste es más homogéneo: no depende de la actividad física realizada.

Tanto en artrosis como en artritis es importante realizar ejercicio físico regular, siempre bajo asesoramiento profesional. La actividad física como por ejemplo el yoga ayuda a retrasar el envejecimiento articular, mejora el dolor, refuerza la musculatura y la densidad ósea, la movilidad y por tanto la calidad de vida, disminuyendo la depresión y ansiedad, que se asocia a más del 50% de pacientes de artrosis y artritis.

Existen diversos tratamientos para ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar los síntomas de dolor y pérdida de movilidad. Estos incluirían los inductores de analgesia (utilización de ondas electromagnéticas), el condroitín sulfato, el harpagofito, un producto que se extrae de la hierba garra de diablo que puede emplearse como alternativa “natural” a los anti inflamatorios convencionales, tanto en forma de infusión como en cápsulas, o el implante de células madre por medio de cirugía en lesiones de cartílago focales, muy frecuentes en la práctica deportiva.

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