8 mitos sobre las enfermedades reumáticas

Cuando no se tienen suficientes conocimientos acerca de algunas enfermedades, tendemos a creer lo primero que nos dicen, escuchamos o leemos. Y esto es lo que ocurre con frecuencia con las enfermedades reumáticas: existen ciertas creencias o falsos mitos popularmente extendidos alrededor de estas enfermedades que vamos a aclarar a continuación.

  • Tengo reuma

El “reuma” es un concepto que no existe. Lo que sí existen son las 250 enfermedades reumáticas distintas que pueden afectar al aparato locomotor del cuerpo.

  • Solo afectan a la tercera edad

Si bien es cierto que la gran mayoría de personas afectadas son personas mayores, no significa que sea exclusivo de este grupo. Cada vez más personas jóvenes padecen enfermedades reumáticas, incluso hay algunas que suelen aparecer en edad infantil o juvenil.

  • Solo afectan a huesos y articulaciones

En su gran mayoría es así, pero también pueden afectar a tendones y ligamentos. Además, hay que tener en cuenta que algunas enfermedades reumáticas son sistémicas, lo cual hace que se vean afectados otros órganos del cuerpo.

  • La causa es el clima

Existen varias causas de aparición de las enfermedades reumáticas, pero el clima no es una de ellas. Lo que sí es cierto es que los síntomas pueden empeorar con los cambios de tiempo, especialmente por la disminución de la presión atmosférica (cuando va a llover), lo cual hace que las articulaciones se vean más afectadas.

  • Son enfermedades hereditarias

El factor genético, es decir, si hay antecedentes familiares, es una de las causas por las que aumenta el riesgo de padecer alguna enfermedad reumática, pero eso no significa que sea estrictamente hereditario. También hay que tener en cuenta otros factores, como el estilo de vida, la edad, el sedentarismo, el sobrepeso, entre otros.

  • No tienen cura

Algunas enfermedades se consideran crónicas, como es el caso de la artrosis, porque todavía no se ha encontrado un tratamiento definitivo.

Lo único que se puede hacer es controlarlas para frenar su avance y prevenirlas, en la medida de lo posible, llevando un estilo de vida saludable.

  • No hay tratamientos que funcionen

La mayoría de tratamientos farmacológicos se basan en el control de los síntomas (dolor, inflamación, rigidez) para hacer que la enfermedad crónica sea lo más llevadera posible. Algunos tratamientos sintomáticos si tienen buenos resultados, permitiendo mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Pero los efectos de cada uno pueden no ser iguales para todas las personas, lo cual hace que se replantee de nuevo la eficacia del tratamiento personalizado.

Sin embargo, para otros casos existen tratamientos nuevos que han cambiado el pronóstico de algunas enfermedades reumáticas, consiguiendo así una mejora en la calidad de vida.

  • Impiden hacer ejercicio

Todo lo contrario. Está demostrado que muchas enfermedades reumáticas mejoran con el ejercicio físico, siempre realizado con moderación y según las capacidades de cada uno. Solo se necesita encontrar aquella actividad física que sea apropiada para uno mismo.

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