Infiltraciones de ácido hialurónico para tratar la artrosis

Si bien es cierto que el ácido hialurónico se suele relacionar con la cosmética y el cuidado de la belleza, también es altamente utilizado para uso médico y terapéutico.

Se ha comprobado que uno de los tratamientos que más resultados satisfactorios está originando en el tratamiento de la artrosis son las infiltraciones de ácido hialurónico. Esto es posible gracias al efecto lubricante natural de este compuesto que actúa como amortiguador, haciendo que disminuya el dolor provocado por el desgaste articular, mejore la movilidad de la articulación afectada y los síntomas generales de la artrosis.

Además del ácido hialurónico, también se inyectan diferentes agentes condroprotectores que ayudan a reducir la inflamación y a nutrir el tejido cartilaginoso del interior de las articulaciones. Lo cual resulta mucho más beneficioso para la evolución y mejoría de la articulación y de la enfermedad.

La infiltración intraarticular es un método sencillo de aplicar y muy poco invasivo, con molestias mínimas para la persona que lo está recibiendo. Esta técnica se puede realizar en el mismo consultorio si médico en cuestión lo ve necesario. El proceso es el siguiente: se inyecta un anestésico local en una pequeña área de la piel para adormecer la zona que interesa, a través de la piel se inserta una cánula muy delgada para llegar hasta el espacio interno de la articulación y a continuación se inyecta la solución de ácido hialurónico y agentes desinflamatorios en el interior de la articulación afectada. En algunas ocasiones, cuando la articulación se encuentre inflamada o lesionada gravemente, será necesario extraer antes algo de líquido del interior, lo que ayudará a mejorar la molestia.

Los últimos tratamientos consisten en una sola inyección, aunque también existen tratamientos de 2 a 5 inyecciones que se administran con una semana de diferencia. Sus efectos no son inmediatos, los beneficios empiezan a notarse aproximadamente un mes después de la primera inyección y la mejoría suele durar seis meses.

Es importante recalcar que, aunque los síntomas de la enfermedad mejoren, el ácido hialurónico no restaura el cartílago dañado. Lo que sí hace es mejorar la lubricación de la articulación y la capacidad de amortiguación. Por ello, conviene recordar que es una terapia complementaria a otros tratamientos convencionales, como realizar ejercicio moderado y seguir una dieta sana y equilibrada.

infiltración ácido hialurónico

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